"El país de las mentiras donde la mayor parte de los productos que consumimos están manchados de sangre…"
POR VALERIA ESPAÑA
La última campaña publicitaria en México de la segunda empresa refresquera más grande del mundo no solo resulta absurda sino que tiene un objetivo perturbador que busca incentivar el individualismo extremo entre los jóvenes consumidores.."Toma PEPSI y crea tu propia fundación".Muestra al joven egoísta e indiferente, sordo a los estímulos del mundo exterior, al joven superficial irresponsable y parasito del caldo de cultivo en el que se desarrolla, vulnerable y débil frente a los retos que el mundo le plantea.Habla de la gente desamparada, de las especies en extinción, de los eventos sociales y las niñas desprotegidas con una ligereza y –despreocupación que francamente insulta directamente a todas las Organizaciones que día a día trabajan por erradicar problemas de dimensiones tales que no deben subestimarse en ningún momento.Y es así, que en la situación que vivimos actualmente es inadmisible subestimar los problemas que nos rodean . El poder de los medios de comunicación es tal que exige una corresponsabilidad de las mismas dimensiones que su alcance , tiene el potencial de transmitir y difundir mensajes profundos que influyan directamente en la forma en que se articula hoy por hoy la sociedad, sin embargo también tienen el potencial de ser los cómplices perfectos de una sociedad envilecida por el consumo y la indiferencia extrema.La campaña de la que estamos hablando sin duda alguna deja mucho que desear, involucrando a cada uno de los actores que contribuyeron directa o indirectamente en su creación. Desde los creativos que la idearon, pasando por las áreas de comunicación que dieron el visto bueno para que fuera la cara de la campaña..Sin embargo de este análisis se deriva también el papel que juega el consumidor, ya que si a pesar de diferir con las políticas de una empresa u oponerse directamente en su forma de ejecutar dichas políticas no existe una manifestación de abstención por parte del consumidor como mecanismo de protesta, terminamos siendo cómplices de la empresa. Consumiendo sus productos avalamos su cinismo y contribuimos a que crezcan grandes imperios que no hacen más que corporativizar a la sociedad…Las reglas del juego la ponemos nosotros los consumidores, la verdadera forma de hacer a una empresa socialmente responsable, más que pagar una membresía para ser parte del club ESR, se determina con el desprecio del consumidor frente a las actividades empresariales irresponsables. En la medida que ejerzamos responsablemente nuestro papel de consumidores lograremos un cambio insospechado en las empresas …

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